Hoy por fin, después de algún q otro día de sol he conseguido animarme a contar el transcurso de estos dos meses en esta tierra de Flandes.
Allá por el mes de enero y después de mis dos exámenes aprobados nos embarcamos (nunca mejor dicho) en una nueva visita, al menos por mi parte, a Londres, esa cuidad q me fascinó la primera vez y me encantó repetir en compañía de Ana, Débora, Lara, Vicky y Mireia, jaja, como podéis comprobar continuo siendo el chico mejor rodeado del planeta para envidia de muchos.
Como los precios de los aviones no nos convencían pos decidimos probar la opción del bus, bueno del bus/barco/tren; porque yo no he visto viaje más complicado en vida; la ida comenzó como siempre en la parada de EUROLINES perfectamente situada en yonkilandia, continuó con una parada en el puerto francés de Calais, dónde, después de pasar por las respectivas fronteras de Francia e Inglaterra (las cuales están separadas por una puerta de cristal ¿?) nos embarcamos en un ferry con destino al puerto de Dover. Una vez allí volvimos a pasar otro escáner de identidad y de maletas y por fin, en bus a la estación de Victoria.
Por fin llegamos a nuestro albergue situado en un lugar ya para mi conocido, la estación de Bayswater, ¿el albergue? Pues estilo británico, sucio y enmoquetao, jaja, pero como es Londres pues se lo puede permitir…
Esta visita la dediqué a hacer cosas q en mi anterior visita no había podido hacer, como irme de compras, ver Harrods y darme un paseo por la ribera del Támesis al atardecer; y algunas de las cuales iba con intención de repetir: Camden, mis cafés en starbucks y los paseos por esta ciudad q al menos a mí, no deja de cautivarme; Portobello, Hyde park y el chaparillo Big ben.
En cuanto a la vuelta, pues…no se q decir, jaja, fue…curiosa; preparados para volver al puerto de Dover, nos llevamos una sorpresa cuando de pronto nos vimos en el Enterprise, perdón, en el Eurotúnel; puedo afirmar q este túnel bajo el Canal de suicida durante este trayecto libre de volante tuvo tiempo de tomarse 4 valiums los cuales creo q no le sirvieron de mucho, aunque le dotaron de un cierto sentido del humor ante el q Débora cayó “rendida”.
¿Resumiendo?...pues el viaje fue interesante, con menos emociones personales de las q yo me plantee en un primer momento, pero como dirían por aquí, “a gusto”; aunque no pude evitar echar muchísimo de menos a los personajillos q me acompañaron la primera vez, supongo q las caras de emoción de nuestro “viaje de ecuador” serán para siempre irremplazables.



















Lo mejor vino después, paseo por la calle de los restaurantes, gofres con platano y chocolate, fuentes de chocolate y el bocata de “pita poulet” acompañado de la cerveza del mes, “Bon Secours”, q no se si era por la hambruna q arrastrabamos o por q realmente estaba bueno, nos supo a gloria.
de la beca en cervezas eh? Un besazo enorme!!




